Paz, trabajadora doméstica: Cobro 600 euros y tengo que estar disponible todo el día

Tengo 58 años. Estoy separada, pero conviviendo con esa misma persona. Vamos, divorciada por segunda vez pero estoy conviviendo por necesidad con esta persona por compartir gastos aunque a veces la convivencia es difícil. Mi situación es totalmente precaria, por eso convivo con él. Estoy de empleada de hogar, un trabajo que no había hecho hasta ahora, pero por necesidad no he tenido más remedio que agarrarme a ello. Y pasándolo fatal, porque son muchas horas, es un salario muy bajo, son muchas humillaciones. No pensaba que sería así, y eso que llevo ya casi tres años con la misma familia. Y debido a mi edad creo que continuaré aquí, porque viendo el panorama del empleo… hay muy pocas posibilidades de que encuentre algo mejor, como mucho será un contrato de un mes, y no puedo aspirar a nada más.

En la casa donde estoy tengo una hora para entrar, que son las 9 de la mañana y no tengo hora de salida. Igual puedo salir a las 5 o a las 8, depende de las necesidades de la familia que cada día varían. Mi jefa no está en todo el día y él si que está, pero como es un trabajo de docente está metido en muchas cosas y está variando constantemente su horario y como tienen 2 niños pequeños, hay días en que salgo tardísimo.

Y luego el salario, es un salario muy pequeño, incluso yo me estoy pagando la seguridad social porque me dieron opción. Bueno, opción, me ofrecieron un salario mensual y si yo quería seguridad social me lo restaban de ese dinero. Con lo cual se me queda en nada. En limpio cobro 600 € mensuales. Encima vengo de lejos de la comunidad, y con el abono de transporte, la T1, que es carísimo. Al final se me queda el salario en nada.

He decidido pagarme la Seguridad Social por la edad que tengo. Yo ahora mismo necesito tener una pequeña seguridad, el día de mañana, de pensión, tengo que cotizar. Luego también por el riesgo de enfermedad. He tenido varias enfermedades, varias operaciones, tengo miedo de caer enferma y tener que pasar por el hospital y ahora ese tiempo, aunque sea poco, casi nada, algo cobraría.

Entiendo perfectamente q las mujeres que están trabajando en este sector, entiendo que no coticen ellas de su salario. Tendría que ser el empleador siempre, obligado, pero es que no se puede controlar, es difícil controlar eso, muy difícil.

Y luego, otra cosa que también creo que con el tiempo, yo no sé de qué manera habría que intentar llegar a solucionar, es el tema de las prestaciones, porque es una inseguridad total. No existen prestaciones por desempleo para las domésticas, con la cantidad de horas que hacemos. Es que yo creo que somos el único sector en que no se cotiza para el desempleo. Entonces, de la noche a la mañana te puedes ver despedida, porque este empleo es así. O sea, la mayor parte de veces no hay contratos siquiera. Y si te despiden te ves en la calle y te ves sin nada. Son salarios tan bajos que no te permiten tener un duro ahorrado. Yo no tengo niños, tengo una hija pero que ya no vive conmigo, pero la mayoría de las mujeres sí que tienen niños pequeños, y muchas están separadas y su economía familiar se basa en lo que aportan ellas. Y no tener derecho para poder siquiera decir: “voy tranquilamente a buscarme algo porque tengo paro”. Yo lo veo una situación desesperante ser desempleada del hogar.

La convivencia con la familia es buena, respetuosa hasta cierto punto, porque siempre yo soy la persona que estoy ahí abajo. Ellos están arriba. Entonces es muy delicado porque estás en la intimidad de una familia, siempre tratando de permanecer un poco en la sombra, un poco no darte a notar. Y bueno, a veces recibiendo humillaciones.

Hay familias –yo creo que una mayoría– que piensan que tener a una empleada del hogar es tener a una criada como antiguamente, que estamos para todo, para todo. Y hay ciertas cosas que son humillantes de por sí. Hay cosas muy íntimas que son humillantes, aunque el trato no es malo.

¿Humillante? Cuando estás haciendo el aseo de su habitación, pues hay cosas… yo por lo menos no lo haría, procuraría que no me viesen ciertas cosas. En este caso, están despreocupados, de tal manera que hay veces tengo que hacer de tripas corazón y es muy desagradable. Yo hay veces pienso que este trabajo está muy mal pagado, muy mal pagado por el servicio que hacemos. Es que ya no es cuidar a sus hijos, es hacer de cocinera, de costurera, la compra. Es todo, todo, todo. De enfermera para sus hijos, de todo, todo. Hacer el aseo a sus niños, cocinarles para el fin de semana. Limpiar cada día todo. El baño diario, toda la casa a diario. Y semanalmente cambio las sábanas. Ahora en invierno cada diez días, pero normalmente cada semana, las de toda la familia.

En teoría tengo el fin de semana libre, pero cuando llego el lunes, todo el trabajo acumulado del fin de semana lo tengo que hacer igual. Esa gente no hace absolutamente nada. No trabajo el fin de semana, pero el lunes trabajo por tres días. Es un trabajo físico muy duro, cuando llega un fin de semana o un puente, además de todas las tareas les tengo que cocinar para cuatro días, y a veces para invitados que van a venir, y lo tengo que hacer en pocas horas. Acabo agotada.

Después de vacaciones, yo llego en septiembre, y de todo el mes de agosto tengo ropa acumulada. Imagínate: los armarios, la cantidad de ropa que tienen para poder hacer esto. Tengo los cestos llenos por fuera así, se rebosa. Cuando llego en septiembre tengo que planchar, coser… todo. Planchar sábanas, planchar pijamas… planchar ropa interior, planchar todo.

Me noto machacada físicamente, llego a casa muchas veces con ganas nada más que de acostarme, muchas veces me llaman: ¡venga sal! ¡Salimos el fin de semana! Pero es que no puedo con mi alma, necesito descansar el fin de semana. Es un trabajo físico muy exigente. Luego para volver a mi casa tengo dos horas más de transporte. Dos horas de ir y dos horas de volver. Yo con este trabajo dispongo de muy poco tiempo para dedicarme a otras actividades que me llenen y que me hagan crecer un poco como persona.

Y el trabajo cada vez se va aumentando, los horarios también. Yo le digo muchas veces a mi jefe que me voy a poner una cama en el salón y me voy a quedar ahí.

Es que muchas veces, llego a mi casa a las 11 de la noche y me tengo que levantar a las 6 de la mañana para ir a trabajar. Para eso es mejor que cojan una interna y paguen un salario de interna. Se están evitando una cena, una habitación y un gasto de agua y de luz de una persona interna. Se están ahorrando mucho, y sin embargo les estoy haciendo el mismo trabajo que una interna.

A los niños los estoy criando yo. Ahora han crecido, la niña tiene 5 añitos y el niño tiene 8. Pero son niños que hay que estar encima de ellos. Los estoy educando yo, no los padres. A mi me quieren mucho. Sé que soy para ellos como una abuela, y ellos para mí es como si fueran mis nietos, no hay diferencia. Si dejo este trabajo, es lo único que me daría pena.

De aquí a unos años no quiero ni pensar que haré. Mi jubilación va a ser muy baja, así que no hay buenos augurios, pero bueno, vivo al día. Llegará lo que llegue. Vivienda tengo. Pienso conservarla, entonces, bueno, por muy pequeña que sea la pensión, pienso que para comer tendré.

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